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Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces

Africanismos

CHONGO por Analía Iglesias

CHONGX

 Los barcos que traficaban personas africanas esclavizadas desde las costas del continente africano hasta las costas de este continente, lo hicieron aproximadamente hasta 1859, y así se explica la supervivencia de muchos africanismos enraizados en el lenguaje hablado en diversas regiones de este continente. No es casual, entonces, que el lenguaje que utilizamos esté cargado de tantas palabras de origen afro o lo que se conoce como africanismos, pero menos casual es aún que el lenguaje hegemónicamente blanco, que designa la construcción de sentido en las palabras que utilizamos, haya tomado un montón de palabras y conceptos de raíz afro para otorgarle un significado peyorativo, despectivo y ofensivo para nuestras comunidades afrodescendientes. Este es el caso de la palabra CHONGO, un Africanismo, vocablo de raíz Kimbundu que en sus orígenes lo empleaban las personas africanas esclavizadas y lo utilizaban para denominar así a los blancos opresores. La palabra encierra el concepto de “inútil”, lo cual resulta muy acertado teniendo en cuenta la situación a la que se enfrentaban las personas esclavizadas obligadas a trabajos forzosos mientras los blancos se enriquecían a costas de estos sin realizar ninguna labor. Con el tiempo, los tratantes de “marfil negro” se lo apropiaron para referirse a los africanos esclavizados robustos, dotados de excelentes condiciones físicas que los tornaban muy aptos para esas labores. En el lunfardo argentino, sobre todo el porteño, a comienzos del siglo XX, se utilizaba con el significado de "obrero", luego se usó como adjetivo equivalente a "ordinario, vulgar y de hábitos incultos”. Posteriormente, la palabra adquirió el significado de “amante”, por las no pocas veces que las mujeres blancas europeas utilizaban a los esclavizados negros con fines de explotación sexual para satisfacer sus propios placeres hipersexualizándolos, y después "gay físicamente atractivo" o una persona muy viril. Luego comenzó a utilizarse para referirse al sujeto poseedor de cualidades asociadas a lo “acentuadamente varonil”. Si tenemos en cuenta el contexto de “blanqueamiento” en el que se da esta tergiversación encontramos que en ciertas regiones como por ejemplo Argentina, donde se niega sistemáticamente la existencia de la trata trasatlántica de personas africanas esclavizadas en este territorio. Y asimismo producto de ésta, la existencia de nuestro colectivo afroargentino, el lenguaje racista, herencia del colonialismo blanco esté tan presente en el lunfardo que manejamos. Vale decir que estas palabras no se resignificaron con el pasar del tiempo y, por el contrario, al utilizarlo con estas connotaciones peyorativas siguen perpetuando opresión hacia nuestras comunidades afro. 

 

Escrito por: Analía Iglesias

 "Mi nombre es Analía Iglesias, nací en Buenos Aires, Tengo 29 años, soy Afroargentina y Quichua descendiente. Mis intereses artisticos y culturales son muy amplios por lo que me cuesta mucho definirme porque siento que son muchos lenguajes los que me componen y me llevan a comunicar y conectar con mi ancestralidad, pero si tuviera que decir algo diría que soy una mezcla de Artes Visuales, Diseño, Música, Fotografía y Escritura, pero ante todo una persona de curiosidad infinita y mucho amor por la búsqueda dentro de las Artes combinadas, la comunicación y la investigación de mis raíces".