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Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces

Africanismos

MANDINGA por Nélida Wisneke

Para las personas nacidas y criadas y formadas en las escuelas de nuestros pueblos colonizados, a quienes se nos "marcó en la frente como hierro candente los principios de la cultura occidental"; escuchar la palabra "mandinga" es sinónimo de brujería, hechizo o demonio, personaje al que se lo representa con cuernos y el cuerpo superpoblado de melanina.
Estas herencias históricas-coloniales, y otros legados, se los debemos a la expansión comercial y territorial europea, al reacomodo de la economía mundial, a la explotación de los hombres que África vino pariendo, a las enunciaciones discriminatorias y racistas que expresaron quienes no se conformaron con invadir y quedarse con las riquezas de ese continente, sino que capturaron a sus hombres, violaron a sus mujeres y los/las vendieron en el gran  comercio de carne human dejando, en América y el Caribe, millones de víctimas. La construcción e imposición de la visión eurocéntrica de los pueblos colonizados (originarios y africanos), dejaron de lado las narrativas de los que creyeron "vencidos", arrancaron de sus páginas la historia de los pueblos mandinga, mandinké, mandé o mandinka, e intentaron negar la capacidad intelectual, lingüística y cultural de este grupo que perteneció al % 24 de la población africana que llegó a América como mano de obra esclavizada. Los trece millones de mandé que hoy habitan el mundo descienden del poderoso imperio de Mali  que se desarrollara en África occidental desde el siglo XIII-XVI,  habitan Guinea, Bissau, Senegal, Costa de Marfil, Malí, Burkina Faso, Liberia y Sierra Leona. Hablan dialectos: yulá, criollo, bambará e idiomas como francés, portugués e inglés. Poco les importó que estuvieran relacionados con la poderosa la poderosa cultura del  islam y musulmana (fe que profesa el %95 de ellos), porque aceptar que sabían matemáticas, geografía, arquitectura, astronomía, leían y escribían; era negar la idea de superioridad que los "conquistadores" querían transmitir de sí mismos. Tenían conocimiento de herboristería y medicina, aunque lejos de beneficiarlos, motivó a que la "sapientísima santa iglesia católica" los relacionara con el maligno Lucifer, mote que sirvió para estigmatizarlos junto a toda la comunidad afro, colocándolos en el lugar de la mofa y el descrédito hasta hoy. Como vestigio del descaro de los poderosos, nos quedó a quienes descendemos de quienes sufrieron en carne propia el salvajismo "humano": vulnerabilidad, silenciamiento, invisibilización, estigmatización, estereotipo y discriminación racista, olvido de nuestra relación parental con Africa, manifestaciones y persecuciones xenofóbicas, junto a muchísimas otras desigualdades sociales.
Pero la lucha y la resistencia inclaudicables de los mandinga nos generó resiliencia e instaló en nuestra esencia un esperanzador futuro que nos moviliza a empoderarnos y luchar por reivindicaciones para nuestras comunidades. 
 
Nélida Wisneke es afrodescendiente por la rama materna y activista del Colectivo de Afrodescendientes Misionerxs que viene trabajando la visibilización y el fortalecimiento identitario de esta comunidad, en la provincia, desde  el 2014. Participó como alumna de la Primera Escuela para Afrodescendientes: "Más allá del Decenio Internacional", organizado por la Clacso en Cuba.  Ha participado en diferentes congresos sobre Afrodescendientes y fue parte de varias organizaciones de diferentes eventos para visibilizar la presencia afro en Misiones.   Actualmente se desempeña como docente de Lengua Extranjera en el nivel medio en Posadas, Profundidad y Garupá.